La verdad de mi padre, es la verdad de la patria
Amanda y Tamia Villavicencio
Ecuador, 09 de agosto de 2023.- El 9 de agosto de 2023, Fernando Villavicencio siendo candidato presidencial fue asesinado en los exteriores del coliseo del colegio Anderson, norte de Quito, al terminar un mitin electoral. Fue atacado, con disparos, por sicarios mientras abordaba una camioneta. El atentado dejó además nueve personas heridas.
A tres años del magnicidio, la investigación se encauza hacia una audiencia preparatoria de juicio contra siete procesados por autoría intelectual: José Serrano, Xavier Jordán, Daniel Salcedo, Ronny Aleaga, Luis Arboleda «Gordo Luis», Esteban Aguilar «Lobo Menor» y Wilmer Chavarría. Mientras los cinco autores materiales pertenecientes al grupo criminal Los Lobos ya cuentan con sentencia firme desde 2024, el proceso contra los presuntos autores intelectuales se encuentra en fase de presentación de elementos de convicción por parte de la Fiscalía que busca demostrar la responsabilidad, en la planificación y financiamiento del atentado, de los siete investigados.
Han pasado tres años que parecería poco en referencia a los tiempos judiciales.
Jaime Hurtado González, líder del Movimiento Popular Democrático fue asesinado en 1999. Es el único caso similar sucedido en Ecuador. Los autores intelectuales nunca fueron señalados ni los hechos, esclarecidos. En el año 2000, un Tribunal dictó condenas reducidas para los autores materiales.
Otro caso. Los familiares de los periodistas de Diario El Comercio, secuestrados y asesinados en 2018 por la guerrilla de las FARC, siguen buscando justicia y verdad mientras el Estado lo oculta.
Tres años, sin embargo, es una eternidad para quien atraviesa la pérdida de un padre. Más aún cuando el asesinato significó la muerte de una voz incómoda y que dejó muchas aristas abiertas sobre las relaciones entre criminales y el poder.
“Me acuerdo de la primera vez que abrí el expediente. Hay esa primera vez en la que tú descargas un expediente digital y miras a tu papá acostado en una camilla con la cabeza…, fue horrible”, describe Tamia Villavicencio. Habla como hija, y no solo. Habla como periodista, oficio a través del cual sigue la investigación del asesinato de Fernando.
Tamia y Amanda Villavicencio decidieron seguir con el legado y el medio de comunicación de Fernando Villavicencio “La Fuente: periodismo de investigación”. Decidieron tomar el doloroso magnicidio como su emblema. Otra vez, como hijas y como periodistas.
Desde septiembre de 2025 mantienen un podcast llamado La punta del Iceberg» que ya cuenta con más de 35 piezas de investigación publicadas dentro de una cobertura casi semanal en la que tratan específicamente los avances del proceso para encontrar a culpables de que su padre no esté con ellas para hablar de las pasiones de la familia: la Literatura, la música, el periodismo.
A lo largo de casi un año de cobertura, el podcast ha cobrado relevancia: reconstruyen, chat por chat, testimonio por testimonio, todas las pruebas que explicarían cómo se tejió el crimen.
Los reportajes documentan la trama que arrancó en 2022 cuando Xavier Jordán ― empresario ahora prófugo de la Justicia― habría encargado al narcotraficante Leandro Norero seguir a Fernando Villavicencio. Quería datos sobre sus rutinas, su familia, sus movimientos. A su vez, José Serrano asambleísta en ese entonces, con contactos y relaciones cercanas con miembros activos de la Policía Nacional ― Serrano fue, durante 5 años, Ministro del Interior del correísmo ― facilitó el itinerario de Villavicencio y la instalación de un GPS en su camioneta.
Según la investigación de Fiscalía, el exministro habría dirigido un “equipo de avanzada” conformado por policías activos. Ese equipo se habría encargado de reportar los movimientos de Fernando Villavicencio y de identificar el momento oportuno para atentar contra él. El principal respaldo de la Fiscalía para esta acusación es el testimonio de Ronal H. Parecería que las dos cosas suceden por separado: el seguimiento de Norero y de Serrano; sin embargo, Daniel Salcedo fue el nexo entre los dos.
Es así que, durante varios episodios, el podcast cuestiona, con base en testimonios incorporados a la investigación, la posibilidad de que existió una omisión policial deliberada que permitió escapar a los sicarios. Además expone cómo, ya consumado el crimen, una especie de perversa maquinaria, una red, se volcó a encubrirlo: chats que muestran a Jordán y Serrano costeando el traslado clandestino de Marcelo Lasso para que se retractara, o la eliminación de la difusión roja de Interpol contra Ronny Aleaga.
En su primera declaración oficial ante la Fiscalía General del Estado (rendida como versión libre el 5 de septiembre de 2025 y ampliada en su testimonio anticipado), Marcelo Lasso —excompañero de celda de Leandro Norero— señaló a figuras como Xavier Jordán, José Serrano, Daniel Salcedo y Ronny Aleaga de estar vinculados al seguimiento y planificación que derivó en el asesinato de Fernando Villavicencio.
«Cuando matan a nuestro papá nosotras nos quedamos no solo huérfanas, sino en la total indefensión (…) Ante esto, creo que solo te quedan dos caminos: hacerte bolita y llorar en una esquina o, el camino punk que es hacerlo (la investigación) tú mismo», dice Amanda, con una sonrisa contradicha por los ojos. Nada, admite, te prepara para investigar el asesinato de tu propio padre.
Tamia explica que también ha sido un reto el seguir con la escuela periodística de su papá que tenía un tinte muy poético y dice que todavía le falta mucho por aprender. Para ella, el periodismo les permitió tomar distancia del caso y apegarse a los hechos, a las pruebas recopiladas. Y, aunque han existido momentos en los que hubiese querido alejarse de todo y vivir tranquilas, el legado les llama. “Esa es, justamente, la herencia de Fernando. Mi papá decía ‘mi patria, es mi familia’, entonces, esta lucha no es solo nuestra, es por el país”
Para Amanda y Tamia Villavicencio, el proceso judicial ha sido una batalla librada en dos frentes simultáneos: el mediático y el judicial. «Se ha demorado tanto», explica Tamia, «justamente porque los procesados han ensuciado este caso», y no solo en el plano mediático: «hemos visto muchas artimañas que han usado para dilatar este proceso».
Cuando esas estrategias no bastan, las hermanas aseguran que «lo que han hecho es amenazar». Describen la investigación como un terreno minado por el propio Estado. Para ellas eso confirma algo más amplio: que el crimen organizado está tan infiltrado en las instituciones públicas que los propios procesados aún conservan una importante capacidad de operar desde dentro, incluso para comprar testimonios o influir en peritos. Por eso, dicen, han tenido que mantenerse vigilantes para que el proceso se sostenga en el camino correcto. Amanda y Tamia reivindican que hasta ahora no se ha logrado ninguna nulidad, algo que atribuyen directamente a esa vigilancia constante.
«Hemos tenido que hacer no solo una batalla desde el periodismo, no solo tener que vivir con un duelo, sino luchar también contra las mañas judiciales», resume Amanda. Añade que, este caso es relevante porque no solo se investiga la muerte de un padre, sino la de un candidato a la Presidencia y la de “un periodista que fue incómodo por más de 40 años por sus investigaciones no a un gobierno, sino a un poder criminal. Es la estructura que ha mantenido este país de rodillas ante el crimen organizado durante muchísimos años”
“Los mismos que atacaban a nuestro padre, nos atacan a nosotras”
A medida que la investigación avanzaba, el riesgo al que se exponen con sus investigaciones ha ido escalando. Amanda y Tamia explican que las mismas cuentas de redes sociales que las atacaban desde 2023 son las que hoy replican un discurso violento en su contra.
El 26 de junio de 2024, fueron intimidadas por uno de los acusados del asesinato de su padre a través de la plataforma zoom mientras se realizaba la segunda audiencia de juicio del caso. La abogada de las hijas de Villavicencio, Nathalia Salazar, indicó que los procesados comparecieron ante la audiencia a través de una plataforma zoom, por el cual tuvieron acceso al chat de la plataforma. Es así que, alias “El Invisible” Carlos Angulo Lara empezó a emitir mensajes y comentarios contra Tamia y Amanda. Estos comentarios fueron tomados como una amenaza.
Antes de la audiencia de formulación de cargos, Jordán publicó la ubicación de su casa, las placas del auto de una de las hermanas y la dirección de su abuela, información que después supieron que había sido facilitada por Verónica Sarauz, viuda de Fernando Villavicencio. A la vivienda, cuentan, han llegado motos y autos con placas alteradas, y les han cortado la luz para impedir que graben lo que ocurre. Es, dicen, el mismo modo de operar que usaron contra su padre, a quien antes de matarlo le dejaron una paloma muerta y lo amenazaron con una bomba.
La agresión más reciente llegó un día antes de la audiencia preparatoria de juicio: un mensaje advertía a Tamia y Amanda que “había un precio por sus cabezas” y exigía que dejaran de hablar de lo hallado en los teléfonos de María Paula Christiansen y Marcelo Lasso, con una advertencia directa también contra los agentes de la Unidad Nacional de Investigación (UNIF) y el equipo de Fiscalía. El remitente se identificó como «fuente» de su padre y afirmó que existían planes para atentar contra sus vidas.
Hoy viven dentro de una cápsula de seguridad reforzada, en lo que Amanda describe como un arresto domiciliario de facto, “mientras Jordán pasea en los estadios de Estados Unidos», reclama Villavicencio.
Desde agosto de 2024, Fundamedios ha documentado una escalada sostenida de ataques de Xavier Jordán contra Amanda y Tamia. Comenzó con un ataque directo a Amanda en la plataforma X (antes Twitter), con insultos, expresiones de violencia de género y amenazas de llevarla a tribunales en Estados Unidos.
En marzo de 2025 Jordán intentó forzar a Tamia y Amanda a declarar en su demanda contra la exfiscal Diana Salazar en Miami, intento que una jueza rechazó por carecer de sustento y calificarlo como potencial hostigamiento judicial, otorgándoles, además, una orden de protección a las hermanas Villavicencio. Para agosto y septiembre de ese año la agresión escaló: Jordán publicó un video acusando a Amanda de haberse beneficiado de «extorsiones» de su padre. Exhibió chats privados y, en un segundo video, difundió la placa del auto y fotografías de su casa, lo que llevó a las hermanas a presentar una denuncia penal por intimidación, justo antes de que la Fiscalía formulara cargos, al empresario prófugo, como autor intelectual del crimen.
En enero de 2026, al retirar su demanda contra Salazar, aprovechó para descalificar públicamente a La Fuente como un «portal de segunda» dedicado a extorsionar. Cada ataque de Jordán coincide con un avance judicial en su contra.
Para ellas, ceder al silencio sería el verdadero riesgo: sostienen que su única garantía de vida es sostener la verdad y dejar constancia pública de que, si algo les llega a pasar, la responsabilidad debería recaer directamente en Jordán, José Serrano, Ronny Aleaga y a la estructura de Los Lobos.
“Libre y victoriosa”
A pesar de los ataques violentos y el hostigamiento continuo con el que les ha tocado vivir, Amanda reconoce que, cuando mira hacia atrás no ve los obstáculos sino más bien que el camino recorrido ha valido la pena. Sseñaló que ese legado de amor y fortaleza de sus dos padres es lo que le ha permitido seguir adelante y librar esta batalla. “Cuando yo era niña, él decía que somos ramitas de su árbol y creo que ahora estas ramitas ya no son ramitas sino que son su propio árbol”, dice Amanda con una sonrisa vuelve un poco más luminoso su rostro. Añade que, si pudiera ver a Fernando una vez más, se sentaría a tomarse un whisky y agradecerle por todo lo que le enseñó.
Tamia dice que la energía de su padre la acompaña siempre. “Mi conexión con mi padre es cósmica, es infinita, es eterna y cuando yo necesito que me guíe, me guía. Y cuando yo llamo a toda esa fuerza espiritual que representa mi padre, está ahí”
Sobre el propósito que les queda, Tamia es directa: «si algo hemos aprendido en este tiempo es que existe un propósito, y cada vez más claro y más simple: vivir». Recuerda que su padre «quería vivir para ser presidente», para ver «qué se puede hacer realmente desde el poder», y que una estructura criminal le arrebató la vida. Lo irónico, admite, es que «es la misma (estructura) que nos amenaza a nosotras». Por eso, dice, «nuestra lucha es que esa estructura no vuelva a quitarle la vida a nadie más».
El asesinato de su padre les arrebató a la persona que más amaban y a quien les enseñó sobre la belleza, el arte y el amor, sin previo aviso. Y aun así, Amanda asegura: » Me siento libre y victoriosa, como diría mi padre». Siente que está cumpliendo su trabajo junto a Tamia. “Le hemos dado al país nuestra vida y podría morir hoy sabiéndolo” dice Amanda. Ese sentimiento convive con un deseo simple de que todo termine pronto, poder vivir en el anonimato, caminar por la calle con sus hijos, y tener una vida tranquila.
Tamia insiste en que esta lucha no la libran solas. «Seremos poquitos, pero no estamos solas» refiriéndose al círculo cercano que las sostiene. Añade que siente el respaldo de todo el país que les manda mensajes de apoyo, gente que reza y las cuida con su palabra
«Hemos logrado tejer una red transnacional del amor, del cuidado de la verdad y del periodismo valiente», dice Tamia

