
Sybel Martínez, directora del grupo Rescate Escolar, organización que trabaja en la defensa de los derechos de los niños, decidió dar un paso al costado como veedora de la Comisión Aampetra de la Asamblea Nacional. La razón: no tenía libertad para opinar ni expresarse.
En diálogo con Fundamedios, Martínez denunció que tomó esta decisión el pasado jueves 14 de diciembre de 2017, tras un altercado que tuvo con la asambleísta Silvia Salgado, quien preside la Comisión creada para investigar los casos de abuso sexual en las escuelas. Según Martínez, Salgado la maltrató verbalmente y tuvo un trato displicente con ella, al no permitirle hablar ni hacer preguntas, o censurarlas las pocas veces que le daba la palabra.
Esta actitud fue, según la veedora ciudadana, una constante durante este tiempo, puesto que durante cinco meses, Salgado limitó el uso de la palabra y en varias ocasiones la dejó con la mano extendida. Fue cuando optó por enviar las preguntas por escrito, las cuales eran ignoradas o censuradas. Sin embargo, la gota que derramó el vaso fue durante la visita de la Ministra de Salud. Ese día, y tras no haberle permitido intervenir con la visita de la Ministra de Justicia, Salgado le dio la palabra, pero recalcó que lo hace pese a que Martínez habla con la prensa y “se acerca al Diario Expreso”. Esto, a propósito de una serie de notas y crónicas que ha sacado ese diario respecto a la inacción de esta Comisión en la investigación de los casos de abuso.
Para Martínez, fue una actitud muy despectiva que no podía seguir tolerando, puesto que, a su criterio, si permite y tolera la violencia, se pregunta cómo podría defender a los niños que han sido violentados y abusados. “Cuando acepté ser veedora en la comisión jamás firmé un contrato de silencio”, apuntó Martínez para quien, trabajar en esas condiciones es imposible, por lo que ha preferido salir y dar pelea desde otra trinchera, “una menos violenta y más auténtica”.
En ese sentido, afirmó sentirse decepcionada del trabajo de la Comisión puesto que tras cinco meses no hay resultados palpables, puesto que no se han establecido cuántos menores han sido violentados. Antes de la salida de Martínez, el grupo de familiares de las víctimas también decidió dar un paso al costado por motivos similares.

