La periodista Mayra Caiza, colaboradora de la organización defensora de DDHH, Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), fue retenida, interrogada, fotografiada y su material periodístico borrado por parte de uniformados, la mañana del 30 de junio, durante una cobertura para documentar los malos tratos a las personas privadas de libertad en el centro penitenciario de Turi, en la zona austral del Azuay, ubicada al sur del país.
En diálogo con Fundamedios, Caiza narró que llegó al Centro Penitenciario para tomar fotografías desde los exteriores con su filmadora y su celular, cuando un uniformado al que le decían “el capitán” se le acercó para impedir que siguiera tomando fotografías, con el argumento de que se trataba de una cárcel de máxima seguridad y que estaba prohibido sin una autorización previa. Tras esto, el gendarme le quitó su teléfono y le pidió que le acompañara a una oficina para “identificarla”.
La periodista narró que cuatro uniformados le interrogaron sobre su trabajo, fotografiaron sus credenciales y revisaron todas sus pertenencias, incluyendo el material gráfico contenido en su celular y su filmadora, la cual fue confiscada y su material borrado íntegramente a pesar de que no solo habían fotografías del lugar, sino de otras coberturas que Caiza había registrado. “Fue muy extremo me detuvieron me cuestionaron todo y borraron fotos que no tenían nada que ver con el evento, entrevistas aparte”, cuestionó la comunicadora a quien aseguró estar sorprendida por la actitud de los uniformados puesto que en otros centros penitenciarios nunca le sucedió algo similar.

