
ACTUALIZACIÓN. Tras una censura de un mes, las autoridades municipales decidieron reabrir a las visitas del público el mural titulado: “El Milagroso Altar Blasfemo”, que permanecía cerrado por supuestamente no contar con los permisos patrimoniales necesarios. Sin embargo, este 4 de septiembre de 2017, el Centro Cultural Metropolitano anunció su reapertura, en el mismo lugar, pero con visitas guiadas que contarán con el acompañamiento de la directora de este centro, Pilar Estrada.
El mural, que forma parte de la exposición colectiva “La intimidad es política” y que presenta posturas críticas frente a las problemáticas de género fue cerrado abruptamente el pasado 2 de agosto, tras quejas emitidas por La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, que a través de un comunicado expresó su “preocupación y malestar” por la exposición, por considerar que promueve la burla y la fobia contra los cristianos católicos. Sin embargo, las autoridades negaron la censura y afirmaron que la obra sería reubicada en otro espacio y en soporte fotográfico. Hecho que no ocurrió.
El mural aún permanece en la terraza del Centro Cultural y ahora estará nuevamente abierto al público tras decisión de Pablo Corral, Secretario de Cultura, quien consideró que el tiempo que tomarían los trámites administrativos de la Agencia de Control para reubicar la obra sería mayor al tiempo que durará la exposición temporal que culmina el 29 de octubre, según se informó en rueda de prensa.
Por su parte, Estrada aseguró que la Secretaría de Cultura le propuso mantener el mural hasta el cierre de la exposición, pero que solo se lo podrá ver bajo visitas guiadas que las realizará ella misma, dos veces por semana. En declaraciones para diario El Comercio, Estrada comentó que el propósito de estas visitas es generar una relación reflexiva entre los visitantes y la exposición.
El mural, de autoría del grupo boliviano Mujeres Creando, fue exhibido inicialmente el 29 de julio con una advertencia al público, en donde se mencionó que su contenido podría resultar ofensivo para quienes profesan la fe cristiana. Dicha obra utiliza símbolos culturales del catolicismo para interpelar críticamente el legado colonial del patriarcado. Entre la simbología utilizada se incluye a una Santísima Virgen, que no es “ni Hombre ni Mujer”;a una Virgen de los Ovarios que protege los abortos; a La Dolorosa que llora por las asesinadas, y a un Cristo de rodillas, atado a la cúpula de una iglesia por un órgano sexual masculino.

