Ficha Técnica del Caso
Fecha del hecho: 27 de abril y 07 de mayo de 2026
Hora aproximada: No determinada
Lugar: Espacio digital
Víctimas o afectados: Ecuador Chequea; Yalilé Loaiza
Agresores identificados: André Santos, dirigente del movimiento FIRMES, y el portal El Informante
Tipo de agresión: Agresión verbal / alerta de género
Estado del caso: En seguimiento institucional
Fundamedios alerta sobre una nueva escalada de ataques y discursos estigmatizantes contra Ecuador Chequea y su editora, la periodista Yalilé Loaiza, en un contexto de creciente hostilidad contra iniciativas de verificación y periodismo independiente en Ecuador.
El más reciente episodio ocurrió luego de que Ecuador Chequea publicara una nota sobre la cadena de desinformación alrededor del caso del asesinato de los niños de Las Malvinas, en Guayas. La investigación documentó cómo múltiples cuentas en redes sociales difundieron narrativas orientadas a criminalizar a las familias de las víctimas y justificar los hechos.
El monitoreo de Ecuador Chequea logró identificar al menos una veintena de cuentas en redes sociales que difundieron la desinformación con el mismo relato. Algunas de estas cuentas, caracterizadas por su tinte político, es una de las conclusiones del reportaje.
Tras la difusión de esta investigación, el 7 de mayo de 2026, el usuario digital “El Informante” publicó un mensaje en X contra Ecuador Chequea, contra su editora, Yalilé Loaiza y contra el director ejecutivo de Fundamedios, César Ricaurte.
El mensaje difundido por “El InformanteEC” incluye narrativas de hostilidad contra el periodismo de verificación, acusando a Ecuador Chequea de “monitorear” publicaciones de usuarios y sugiriendo supuestos vínculos políticos o internacionales sin presentar prueba alguna. Además, el contenido buscó instalar la idea de que el trabajo periodístico y de monitoreo de desinformación constituye una forma de persecución. El tinte del post fue amenazante e intimidatorio.
Esta narrativa replica patrones observados en movimientos radicales y extremistas, donde el fact-checking y el periodismo independiente son presentados como actores “enemigos” o como herramientas de persecución ideológica.
Los ataques se dirigieron nuevamente contra la periodista Yalilé Loaiza, quien ya había sido blanco de campañas coordinadas de desinformación y estigmatización. El 24 de septiembre de 2024, Fundamedios alertó que Loaiza fue objeto de ataques concertados por parte de portales digitales y múltiples cuentas en redes sociales, luego de difundir investigaciones críticas sobre la crisis energética y censura estatal. En esa ocasión, usuarios digitales la acusaron falsamente de responder a intereses políticos y de recibir financiamiento de Rusia. Estas acusaciones anteriores fueron nuevamente retomadas por El Informante en sus agresiones digitales del 7 de mayo.
A este escenario se suma el reciente ataque del dirigente político André Santos, vinculado al movimiento FIRMES, quien emitió expresiones ofensivas y misóginas contra Ecuador Chequea tras una verificación periodística sobre una fotografía de Daniel Noboa junto al expresidente colombiano Álvaro Uribe.
No es la primera vez que Santos arremete contra Ecuador Chequea. El 16 de marzo de 2026, el dirigente publicó otro mensaje contra el medio tras una nota explicativa relacionada con una sentencia de la Corte Constitucional, acusándolo de sostener una supuesta “teoría de conspiración”.
Para Fundamedios, estos hechos no constituyen incidentes aislados, sino parte de una línea discursiva orientada a desacreditar sistemáticamente a periodistas, verificadores y medios independientes. La repetición de narrativas conspirativas, acusaciones infundadas y ataques basados en género busca erosionar la confianza pública en el periodismo y generar un entorno hostil para quienes investigan y luchan contra la desinformación.
La organización advierte que la normalización de este tipo de discursos incrementa los riesgos para el ejercicio de la libertad de expresión y deteriora el debate democrático. El señalamiento sistemático contra periodistas y verificadores puede derivar en campañas de acoso digital, amenazas y otras formas de violencia.

